Música prohibida por la Santa Inquisición en la Nueva España: "El Chuchumbé"
DRA. ALEJANDRA GABRIELA DURÁN ESCAMILLA
Se trata de una composición de la que se tiene noticia
aproximadamente desde el año 1766, se ha considerado dentro del
corpus debido a la intensidad con la que continuaron las
denuncias hacia sus coplas en el último tercio del siglo XVIII. Consistió en
un uso poético que se complementaba con el baile y la música cuyas
peculiaridades lo dotaron de éxito en el ambiente de la fiesta y la
calle en los tiempos de dispersión, su popularidad lo trasladó por
diferentes partes el territorio novohispano teniendo los ecos más
fuertes en Veracruz, Guadalajara, Tlaxcala, San Luis Potosí, Querétaro,
Hidalgo y Ciudad de México. Aquí parte de sus versos:
En la esquina está parado
un fraile de la Merced,
con los hábitos alzados
enseñando el chuchumbé.
Que te pongas bien,
que te pongas mal,
el chuchumbé
te he de soplar.
Esta vieja santularia
que va y viene a San Francisco,
toma el Padre, daca el Padre,
y es el padre de sus hijos.
De mi chuchumbé,
de mi cundabal,
que te pongas bien,
que te voy a aviar.
El Demonio de la China
del barrio de la Merced,
y cómo se zarandeaba
metiéndole el chuchumbé.
Que te pongas bien,
que te pongas mal
el chuchumbé
te he de soplar.
Eres Marta la piadosa
en cuanto a tu caridad
que no llega peregrino
que socorrido no va.
[Inquisición, vol. 1034, fols. 351r-352r]
El contenido de esta composición trata muy a su manera el tema de la
doble moral. ¿Quién es el enunciador? ¿Qué es lo que quiere comunicar?
¿Con qué objetivo? Estos versos expresan una denuncia que emerge del
contexto popular, se trata de un discurso ideológico que se enfrenta
directamente a una de las autoridades más poderosas de la época que, si
bien comenzaba a experimentar un declive, aún representaba en la
sociedad una autoridad significativa.
Las estrofas se caracterizan por el uso del octosílabo. Exponen un doble
sentido relacionado con lo sexual y lo erótico, referencias que a su
vez, conviven con lo religioso y lo solemne lo cual, revela una relación
de dicotomía. El carácter herético-profano de la composición da cuenta
de un espíritu escandaloso, provocativo y transgresor a la norma, a las
buenas costumbres, al refinamiento de la época. El
chuchumbé alude, mediante eufemismos o frases sugerentes, al
órgano sexual masculino y al acto de copular en fragmentos como los
éstos: “está parado” / “enseñando el chuchumbé ” / “con los hábitos
alzados” / “que te pongas” / “te he de soplar” / “que te voy a aviar” /
“cómo se zarandeaba metiéndole el chuchumbé ”/ “no llega peregrino que
socorrido no va”.
A lo largo de la composición, se denuncia de manera jocosa e irreverente
no sólo la doble moral de los representantes de la iglesia sino también,
la de sus fieles: “Eres Marta la piadosa en cuanto a tu caridad que no
llega peregrino que socorrido no va”. Aunado a lo revelador y poco
convencional de estos versos, el chuchumbé acostumbraba entonarse
al ritmo negro del son cumbé mientras los bailadores realizaban
movimientos de vaivén y rozaban sus ombligos. Las coplas quedaron
arraigadas en la memoria colectiva y propiciaron, a pesar de la condena,
su difusión en amplias partes del territorio novohispano.