Voces prohibidas en el siglo XVIII novohispano: "El Jarabe"
DRA. ALEJANDRA GABRIELA DURÁN ESCAMILLA
Los versos de este Jarabe se registraron entre 1795 y 1798 como
parte de un proceso inquisitorial en contra del sacerdote Fray Ignacio
Joseph Troncoso por solicitante. El personaje fue denunciado por Sor
Manuela del Corazón de María, reclusa en el Convento de Religiosas de
Santa Clara, Puebla, a raíz de unas cartas recibidas en las que el cura
le confesaba su amor y deseo. Aquí el texto:
Adiós carita del cielo
por tiempo de nochebuena,
pareces luna llena
que alumbras a mi desvelo.
No seas ingrata conmigo,
mátame siempre mirando,
y si no puede ser siempre,
mátame de cuando en cuando.
Con los ojos del alma
te miro siempre,
aunque con los del cuerpo
no pueda verte.
Ay zape, zape
del poder de tus ojos
no hay quien se escape.
[Inquisición, vol. 1385. exp. 14, fols. 1r, 7r-8r, 39r-40v, 42r-49v, 129r]
La composición se organiza en cinco estrofas que conservan, en su
mayoría, el metro octosílabo. Se trata de cuartetas de arte menor que
combinan rimas consonantes y asonantes. El primer verso, alude a una
despedida en la que se describen los rasgos físicos de la persona amada,
principalmente su rostro el cual, es comparado con lo divino: “adiós
carita del cielo”. En contraposición a esta imagen, el emisor expresa
una angustia: “pareces luna llena / que alumbras a mi desvelo” lo cual,
revela la vigilia en una noche larga donde no hay descanso; un
espacio-tiempo que podría estar habitado por la angustia, el dolor, la
desesperanza o la frustración amorosa.
Así mismo, el inicio de la composición alude a una temática religiosa,
específicamente, al nacimiento Cristo pues, recurre a los sustantivos
cielo, nochebuena, luna y desvelo para describir una escena
parecida a la del alumbramiento del Salvador. Desde este léxico,
Troncoso dota de un carácter sagrado al ser amado y confiesa su
adoración vehemente, un afecto que no es dirigido hacia lo divino sino
hacia la pasión terrenal.
El amor ilícito que consume al enunciador evidencia un delito en contra
de la fe. Dado que no encuentra alivio a sus sentimientos, Troncoso
señala la ingratitud de la amada y, por ende, la infelicidad padecida a
causa del rechazo. El autor presenta el conflicto entre el amor
espiritual y el carnal: “con los ojos del alma / te miro siempre, /
aunque con los de cuerpo / no pueda verte”. Los ojos se describen como
armas amorosas poderosas y mortales de las cuales no hay salvación
divina ni terrenal una vez que aprisionan y hieren: “Ay zape, zape / del
poder de tus ojos / no hay quien se escape”.
El uso de una estructura poética, así como de elementos pertenecientes a
lo divino para aludir a una problemática sacrílega, da cuenta de una
cultura novohispana que a finales del siglo XVIII, no sólo ha
incorporado lo literario a su cotidianidad sino que plasma, desde
distintas fórmulas discursivas, un pensamiento disidente que refleja la
doble moral existente en las instituciones de la época.