Música prohibida por la Santa Inquisición en la Nueva España:
"El Pan de Jarabe"
DRA. ALEJANDRA GABRIELA DURÁN ESCAMILLA
Esta composición no está adjudicada a un autor específico puesto que fue
común cantarla y bailarla en diferentes espacios de la Nueva España
adquiriendo variantes en su contenido. El Pan de jarabe,
registrado por la Inquisición entre los años de 1772 y 1789, en las
zonas de Puebla e Hidalgo,es un ejemplo de lírica popular cuyos versos
surgieron en un ambiente de fiesta y esparcimiento que permitió su
actualización y difusión constante entre un sector muy particular de la
población. Aquí algunos de sus versos:
Ya el infierno se acabó
ya los diablos se murieron.
Ahora sí, chinita mía
ya no nos condenaremos.
Cuando estés en los infiernos,
ardiendo como tú sabes,
allá te dirán los diablos:
“hay hombre no te la acabes”.
Cuando estés en los infiernos,
todito lleno de moscas,
allá te dirán los diablos:
“ahí va, te dije de roscas”.
Cuando estés en los infiernos,
todito lleno de llamas
allá te dirán los diablos:
“ahí va la india ¿qué no la hallas?”.
Esta noche he de pasear
con la amada prenda mía
y nos tenemos de holgar
hasta que Jesús se ría.
[Inquisición, vol. 1297, fol. 22r-22v]
La burla expresada en sus versos, como eco de la sátira desarrollada en
la época, se nota a través de los versos octosílabos, un metro que
facilitó memorizar sus líneas. La composición revela una polifonía de
voces que expresan un pensamiento anticlerical que fue acrecentándose a
finales del siglo XVIII, consecuencia de las ideas de la Ilustración y
las emancipaciones políticas que ocurrían fuera del Nuevo Mundo.
La primera cuarteta del Pan de jarabe no guarda relación lógica
con las demás coplas, pues se dice que el infierno, los diablos y por
ende el pecado ya no existen. Sin embargo, de la segunda a la cuarta
estrofa se narra lo que le pasará a quien se condene: “Cuando estés en
los infiernos” (vs. 5, 9, 13). Al final de la composición se vislumbra
de manera más clara la personalidad del enunciador quien no parece
tener un comportamiento ejemplar ni guardar las buenas costumbres, los
versos sugieren que se trata de un personaje afecto a los amores
ocasionales, al placer efímero y a la blasfemia.
No obstante, pese a sus transgresiones, la conducta sacrílega no será
condenada dentro del contenido de estos versos, antes bien se tratará de
un juego poético en el que el objetivo es escandalizar a través de la
interposición de los valores sacros con la inventiva de lo profano:
“Cuando [tú] estés en los infiernos”/ “Esta noche he de pasear / con la
amada prenda mía / y nos tenemos de holgar / hasta que Jesús se ría”.
Este juego irreverente forma parte de las características que tenían las
composiciones poéticas de finales del siglo XVIII en las que se
reflejaban los asuntos contemporáneos de Historia, hechos cortesanos o
sociales.
Este género poético se utilizaba como un arma política de estilo agudo
en el que se unía la tradición barroca con concesiones a la
infraliteratura popular. Las ideas ilustradas daban forma a la nueva
mentalidad provocando un cambio de sensibilidad que se manifestaba en el
desarrollo de conceptos filosóficos racionalistas, en la aparición de
criterios morales más laicos y en la preocupación por el progreso y la
razón (Palacios 1981).
El Pan de jarabe pertenece a un discurso en el que la oratoria
sagrada se aborda como tema de transgresión en el que se ponen en duda
los postulados del dogma y se demuestra, a través de la ridiculización
de éstos, el pensamiento opositor que paulatinamente se ha ido alejando
de los valores cristianos para afrontar el mundo desde nuevas miradas
que privilegian la razón y la libertad del hombre.